Los tres coagulantes más usados en México son el Sulfato de Aluminio (SA), el Policloruro de Aluminio (PAC) y el Cloruro Férrico. Elegir el correcto puede marcar la diferencia entre cumplir o no con la NOM-127-SSA1-2021 y entre optimizar o desperdiciar presupuesto de operación.
Sulfato de Aluminio — el más conocido, no siempre el mejor
El SA es el coagulante más barato del mercado y el más familiar para operadores con décadas de experiencia. Se hidroliza en agua formando Al(OH)3 que atrapa partículas por barrido. Su problema: funciona bien solo entre pH 6.5 y 7.5, y a dosis superiores a 15-20 mg/L puede dejar aluminio residual de 0.3-0.5 mg/L — por encima del límite de 0.2 mg/L que fija la NOM-127-SSA1-2021. En agua fría (menor a 10 °C) su eficiencia cae notablemente.
PAC — menor dosis, mayor cumplimiento
El PAC es un coagulante prepolimerizado: las cadenas de aluminio ya están formadas en la solución, lo que acelera la coagulación y amplía el rango de trabajo a pH 5-9. Requiere típicamente la mitad de dosis que el SA (8 mg/L vs 16 mg/L en agua superficial de turbiedad media) y deja aluminio residual de solo 0.05-0.1 mg/L — muy por debajo del límite normativo. Opera desde 2 °C sin perder eficiencia y genera hasta 40% menos volumen de lodo.
Cloruro Férrico — para condiciones extremas
El FeCl3 trabaja en el rango de pH más amplio de los tres (4-12) y genera un floc denso de rápida sedimentación. Es la elección indicada para agua con alta turbiedad (más de 200 NTU), color orgánico intenso, pH extremo, o cuando se necesita remoción de fósforo en aguas residuales. Su desventaja: requiere equipos de HDPE o acero inoxidable por su corrosividad y puede producir color rojizo en el agua si la dosificación no es precisa.
¿Cuánto cuesta realmente cada coagulante?
El precio por tonelada no es la comparación correcta. Lo relevante es el costo por metro cúbico tratado. Para una planta de 100 L/s con agua de turbiedad media: el SA a 16 mg/L cuesta aproximadamente 0.064/m3, mientras que el PAC a 8 mg/L cuesta 0.076/m3 — un 19% más en materia prima. Sin embargo, el PAC reduce el gasto en manejo de lodos (hasta 40% menos volumen), en ajuste de alcalinidad, y elimina el riesgo de no conformidades por aluminio residual. Para muchas plantas, el costo total de operación con PAC resulta igual o menor.
¿Cuál elegir según tu agua?
Si el agua es estable, de pH neutro y tienes monitoreo de aluminio residual: el SA sigue siendo competitivo. Si el agua es variable, fría, con color elevado o tienes problemas de cumplimiento NOM-127: el PAC es la opción técnicamente superior. Si tratas agua con pH extremo, alta turbiedad o necesitas remover fósforo: el FeCl3 es la elección. La única forma de confirmar la dosis óptima para tu agua es la prueba de jarras. En DiQV podemos orientarte en el proceso. Contáctanos.